Sobre mí

En esta parte del mundo me llaman Akerbeltz, pero me han llamado de muchas maneras. En el principio de lo que fui, no importaba demasiado el nombre. Eramos, y sólo con eso, cada uno de nosotros nos conocíamos. ¿Y qué es el nombre? ¿El nombre somos nosotros, lo que nos identifica? En principio es así, o al menos eso piensan los humanos, pero en realidad un nombre se queda corto. Además, hay muchos nombres iguales, pero... ¿hay dos seres iguales? Si tuvieramos que elegir un nombre que nos identificase probablemente ocuparía buena parte de este blog y del siguiente. No sería un nombre corto, porque hasta la vida aparentemente más insulsa tiene algo que contarnos. Puede que el nombre de Akerbeltz no os diga nada, puede que sí. En todo caso es una cuestión de conocimiento. Conocimiento lingüistico o conocimiento de mi como ser. 
También me han llamado el Hombre de la Luna. Seguramente este nombre no tendrá un mayor significado para todos vosotros. Pero seguro que al menos el nombre os es familiar... ¿quién no ha oído hablar, visto o imaginado al Hombre de la Luna? Desde los albores de la humanidad, el Hombre ha observado la Luna, nuestro satélite. Sus sombras, sus cráteres, han conformado en la imaginación de los hombres la forma de una cara humana. Así nació el mito del Hombre de la Luna. Y así, pretendo, hacer un homenaje a la imaginación humana, y qué mejor que alimentarla, mostrarle algunos fragmentos de mis fantasías y crear en vuestras mentes imágenes de mi mundo interior. Éste es pues, mi rincón, y desde él os relataré algunas historias, en forma de Cuentos, Relatos, Poemas, y un cajón de sastre llamado Miscelánea, donde habrá cabida para todo, incluídas opiniones, y quién sabe... tal vez un día os cuente cómo en una pequeña aldea llamada Bree hacían una cerveza tan oscura que un día bajé para beberla.