31 diciembre 2013

Mentes Criminales

Actualmente estoy terminando de visionar la serie Mentes Criminales porque mi chica se empeñaba en hacerme tragar algunos capítulos que suelen echar de vez en cuando en no sé qué cadena, y yo la verdad es que me aburría bastante porque no entendía muy bien de qué iba, no entendía los personajes ni las situaciones, y además, tenía el recuerdo de haber visto algún episodio donde aparecía Iñigo Montoya. Así que, aprovechando un parón entre series me propuse darle un voto de confianza a esta serie desde el piloto. Y la verdad es que consiguió engancharme, aunque ha ido perdiendo fuelle temporada tras temporada, notándose mucho en la séptima, con capítulos repetitivos y con unos niveles de psicopatía extremos. Se nota que se quedan sin ideas.

Hola, me llamo Jason Gideon. Tú fuiste maltratado por tu padre. Prepárate a matar.

Jason Gideon
La serie trata sobre un grupo de psicópatas que pertenecen a la BAU (la Unidad de Análisis de Comportamiento del FBI), que se dedican a perseguir y cargarse encarcelar a otros psicópatas. Como dije, en las dos primeras temporadas aparece Iñigo Montoya, que aquí se llama Jason Gideon. La verdad, no sé que tienen algunos actores, que aparezcan donde aparezcan aumentan en +10 el valor de cualquier serie o película. Mandy Patinkin interpreta aquí a otro de esos personajes que enseguida le coges cariño, porque es el más normal de todos. El caso es que Jason, como digo, coge, y al inicio de la tercera temporada se va porque está hasta los cojones harto de tanto psicópata y se mete en la CIA a perseguir terroristas (anda que no).


En realidad, según vamos descubriendo en esta serie, que hace un flaco favor al Ministerio de Turismo de EEUU, en ese país sólo existen dos tipos de personas: el psicópata y el psicópata en ciernes.

1. El Psicópata  

El protagonista de cada capítulo, también llamado SuDes (Sujeto Desconocido o Su madre Destripaba gatos), un personaje que ha sufrido un trauma en su niñez y que de repente, debido a un desencadenante, empieza a matar peña, salvo que haya hecho carrera en el FBI, con lo cual obtiene una placa, una pistola, y el derecho a matar peña. Hay psicópatas de todo tipo y pelaje, pero lo normal es que sean hombres blancos de 25 a 40 años, aunque también hay mujeres, niños y familias enteras de psicópatas con perro incluido, al estilo de las mejores películas de Wes Craven. Sus macabros gustos van desde matar rubias inocentes, secuestrar niños, escuchar a Alejandro Sanz o violar gatos. Se entiende que es una serie para gente con estómago. 

Dentro de los "buenos", los psicópatas que pertenecen a la BAU, tenemos a Aaron Hotchner, el jefe del equipo que no puede con la cara de amargado que tiene el tío, pero viendo lo que le pasa durante la serie uno se explica muchas cosas. Luego está Rossi, un tipo rencoroso hasta decir basta que no da un caso por cerrado aunque hayan pasado 30 años. Es el tipo que sustituye a Gideon cuando se va. Como dato curioso, está interpretado por Joe Mantegna, que os sonará de verlo en algunos títulos de crédito de Los Simpsons, porque dobla la voz de Tony el Gordo

También está J.J., la buenorra nº 1 del grupo, que hace funciones de buenorra, es decir, da la cara ante la prensa y la televisión. También es la encargada de consolar a los familiares de las víctimas. En el puesto de buenorra nº 2 había una tal Elle, que se fue de la serie porque no estaba lo suficientemente loca, y fue sustituida por Emily Prentiss, que tiene un currículum que... telita. La fuerza bruta del grupo la compone Derek Morgan, otro caso clínico cuya máxima obsesión es reventar puertas y cabezas. Luego está el cerebrito del grupo, el doctor Spencer Reid, un esquizofrénico obsesivo compulsivo con Síndrome de Asperger (vamos, como un Sheldon Cooper hasta arriba de anfetaminas) entre cuyos superpoderes se incluye poder leer 20.000 palabras por minuto o tener una memoria eidética

Por último, si Spencer no era lo suficientemente friki, nos queda Penélope García, la informática analista, una especie de Ofelia experta en reventar claves de sistemas Windows, crear interfaces gráficos con Visual Basic para localizar IPs y resolver captchas en cuestión de microsegundos. García vive, duerme y defeca en un cuarto oscuro iluminado por los salvapantallas de 27 monitores que decoran la pared.

2. El psicópata en ciernes 

Hay que saber de antemano que todos los personajes han sufrido un trauma durante su infancia, desde la muerte de su hámster hasta la muerte de sus padres en un atraco a la salida del cine. Esto último unido a poseer una inmensa fortuna convierte al personaje en Batman. Pero esa es otra historia. Aquí todo el mundo está pelado y no tiene un duro, así que todo personaje en Mentes Criminales que no haya pasado por el desencadenante, hace que automáticamente se convierta en víctima potencial (incluso siendo del FBI).

El argumento: psicópata conoce a chica...

Bueno, he dicho que quedé gratamente sorprendido, y no miento, viendo la serie desde sus inicios empiezas a conocer a los personajes, de qué palo van, cuál es su trauma de niñez (porque todos, repito, todos tienen un trauma). Y los capítulos se van sucediendo, cada capítulo de manera autoconclusiva, salvo un par de ellos, que se reservan para una subtrama en la que uno de los protagonistas se ve directamente afectado por el psicópata. Normalmente los reservan para final y principio de temporada, para crear una especie de cliffhanger entre temporadas. 
La mayoría de episodios cuentan con un mismo patrón: psicópata mata a alguien, la UAC acude porque ya van 5 muertos y la policía no se entera, viajan en avión y cita al azar. Revisan el escenario del crimen y en 2 segundos ya saben que el SuDes mide 1,80, pesa 87 kilos, ha desayunado cereales con leche desnatada y tiene un huevo más grande que el otro. Llaman a García. Da un cabezazo al teclado y saca un listado de 25.768 sospechosos. Lo reduce a uno sólo gracias a la intuición femenina del Doctor Reid. La unidad acude a la casa del asesino, que casualmente acaba de salir a por pan llevándose a la rehén. Rápidamente, se dan cuenta que no está en casa, que está en... ¡García!¡un listado de los sitios donde el SuDes se ha tomado un carajillo de ron en los últimos 3 meses! Reduciendo esa lista llegan justo a tiempo antes de que el psicópata se cargue a la víctima. Llegado este momento, sólo quedan dos opciones, que el malo se pegue un tiro o que se lo pegue Morgan, el tipo duro. Al final, todos al avión y cita al azar.

 Los medios son el camino hacia el fin*

En conclusión, una serie muy entretenida en sus primeras cuatro temporadas, que ha ido decayendo ante la falta de ideas y el pretender traspasar la cota de sadismo y psicopatía del capítulo inmediatamente anterior, dando la impresión, en las últimas temporadas de llegar a un punto en que las tramas ya resultan autoparódicas. El excesivo uso del recurso de la analista García para encontrar al asesino crea situaciones Deus Ex Machina que restan credibilidad. Me da la impresión de que esta serie necesita un final o el retorno de Jason Gideon para pasarlos a todos por la espada.

* efectivamente, es una cita al azar, pero... ¿a que ha quedado chula?

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